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sábado, 23 de enero de 2016

GALLETAS DE NARANJA, CANELA Y JENGIBRE PARA EL CLUB DE LECTURA


                 

En esta última reunión, las mujeres de nuestro Club de los Viernes tenían tarea. Habían leído tres libros en el último mes y estaban deseando comentarlos. 



El primero de ellos era "El reino", un complejo relato del autor francés Emmanuel Carrère, en el que se entrecruzan dos tramas, una personal en la que el autor abraza la fe en un momento de crisis y la otra relacionada con la vida de los apóstoles. La mayoría de las participantes en el Club reconocieron algunas dificultades para empatizar con la historia. Hubo una minoría que, sin embargo, aseguró haber disfrutado con el relato. Se desarrolló un interesante debate sobre la fe y las circunstancias en las que ésta forma parte de la vida del ser humano. También se puso sobre la mesa el hecho de si se trataba de una novela o más bien un ensayo, aunque para las lectoras quedó claro que esto no tenía demasiada importancia.



El segundo de los libros que se comentó fue "La ley del menor", una novela de Ian Mcewan, en la que se relatan las experiencias personales y profesionales de Fiona Maye, una jueza del Tribunal Superior, en Reino Unido, especializada en Derecho de Familia. Son muchos los temas que se abordan en este relato, así que en el Club de los Viernes se habló mucho del derecho de los menores, de los conflictos morales que se le pueden plantear a una jueza en este caso y también de sus dificultades para abordar su propia vida personal cuando se produce una crisis en su largo matrimonio. A todas las participantes les gustó el libro y se recomendaron otras obras del mismo autor como "Expiación", "Solar" o "Chesil Beach". 



Por último, se comentó el libro de Amélie Nothomb "Una forma de vida". Algunas autoras leían por primera vez a esta autora nacida en Kobe (Japón) y se mostraron sorprendidas por la frescura de su narración. Por sugerencia de la coordinadora del Club, Inma Luna, las participantes anotaron en un papel una breve frase que resumiesen el tema de esta singular historia en la que la autora se cartea con un soldado americano que se encuentra en la guerra de Iraq. Luego pusieron en común sus impresiones y la soledad fue uno de los conceptos más repetidos por las mujeres del Club.

                 


Para este intenso e interesante encuentro preparé unas galletas de naranja, canela y jengibre.


Os dejo la receta a continuación:


      GALLETAS DE NARANJA, CANELA Y JENGIBRE


               
                  
INGREDIENTES (aprox.30unidades):

150 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
250 gr de harina tamizada.
 90 gr de azúcar glass o 100 gr de azúcar blanca.
1 yema de huevo.
1 pizca de sal.
Ralladura de una naranja y 1 cucharada sopera de su zumo.
1cucharadita de café de jengibre en polvo.
1/2 cucharadita de café de canela molida.

PARA DECORAR: azúcar moreno y una yema de huevo.

                                        
                                              
                     ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 200º(calor arriba y abajo).

Pesamos, preparamos todos los ingredientes y los reservamos.

Forramos una bandeja de horno con papel vegetal (o colocamos un tapete de silicona).

En un bol batimos la mantequilla con el azúcar durante 2 minutos a velocidad media.

Incorporamos poco a poco y mezclando:  yema, pizca de sal, ralladura y zumo de naranja, jengibre y canela. Una vez conseguida una masa uniforme, añadimos la harina y seguimos mezclando hasta obtener una masa homogénea.

Formamos un rollo con la masa y lo envolvemos en film trasparente.
    
                    


Metemos la masa en el congelador durante media hora para que endurezca.

Sacamos del congelador. Pintamos el rollo de masa con la yema de huevo batido y lo rebozamos con azúcar moreno.

Cortamos la masa en rodajas de medio centímetro aproximadamente.

Colocamos las galletas (separadas unas de otras) sobre la bandeja de horno forrada.


                        


 Horneamos durante 12 o 15 minutos.  


 Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


               


Espero que os gusten.


El  próximo libro que se comentará en el Club es "Cicatriz", un thriller escrito por Juan Gómez-Jurado.





miércoles, 16 de abril de 2014

TORRIJAS DE BOLLITOS DE LECHE, CANELA Y LIMÓN


Si quiero ver a mi padre con una media sonrisa en la cara solo tengo que pronunciar una palabra:
 TORRIJA
Si tomamos un café acompañado de una torrija  su  sonrisa ya se vuelve de las de oreja a oreja. 
Pero, ¿y  si le preparo una fuente de torrijas? Entonces la media sonrisa se convierte en risa franca.



Así que aquí estoy, preparando una fuente de torrijas para mi padre.
 La receta de la torrija tradicional es sencilla: una rebanada de pan remojada en leche aromatizada, rebozada en huevo, frita en aceite muy caliente y espolvoreada con azúcar y canela o bañada en almíbar.



Yo utilizo bollitos de leche en lugar de rebanadas de pan del día anterior. De esta forma se consigue una textura más suave y esponjosa. Quedan cremosas por dentro y firmes por fuera. Se puede hacer el bollito entero, pero a mí me gusta más cortarlo en rebanadas, como os muestro en la foto: 

 

 INGREDIENTES:
10 o 12 bollos de leche
700 ml de leche entera
7 cucharadas soperas rasas de azúcar
1 palito de canela (yo pongo 2)
La piel de medio limón
Aceite suave de oliva o de girasol para freír las torrijas
2 huevos para rebozar las rebanadas
1 cucharadita de café de canela molida
Azúcar moreno.


PREPARACIÓN:

En un cazo al fuego ponemos la leche, el azúcar blanco, las ramas de canela y la piel del limón.

Calentamos a fuego suave hasta que empiece a hervir.
Lo dejamos templar.
Mientras tanto cortamos los bollos de leche.
  
 

Repartimos  las rebanadas en una fuente baja y vertemos sobre ellas la leche (retirando la canela y la piel de limón).
Dejamos reposar durante unos minutos, dándoles la vuelta, para que se empapen bien en leche, pero que no chorreen. Cuidado, si las dejamos demasiado tiempo pueden ponerse muy blandas y será difícil manejarlas.
Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén.
Batimos los huevos.
Preparamos un plato con papel de cocina y otro con azúcar moreno mezclado con canela molida.
Pasamos los trozos de bollito empapados por el huevo batido y los freímos en el aceite bien caliente hasta que estén dorados.
Las sacamos al plato con papel absorbente, para que pierdan el exceso de grasa.
Rebozamos las torrijas escurridas en el plato con azúcar y  las vamos colocando en una fuente que las vayamos a servir.


Ya las tenemos listas. Podemos comerlas templadas o frías. 
Espero que os gusten tanto como a mi padre.